"En estos días, con las facultades delegadas, se abre paso a nuevas leyes para blindar el gatillo fácil" Ronald Gamarra
El latido de Trvko
Eduardo Ruiz Sanz, rapero asesinado el 15 de octubre del 2025.
Hay silencios que no se dejan callar. El de la plaza Francia, cerca de la medianoche del 15 de octubre de 2025, es uno de ellos. La protesta vivía sus últimos momentos y los cánticos ya bajaban cuando un policía vestido de civil disparó, y una bala le atravesó el pecho a Eduardo Mauricio Ruiz Sanz, rapero de San Martín de Porres, 32 años, conocido en el hip hop limeño como Trvko. Sus amigos lo llamaban Mauricio. Esa noche, la ciudad que él cantaba se quedó sin una de sus voces.
No fue un accidente de la historia. Fue el corolario de una campaña publicística violenta contra los manifestantes, alentada desde el gobierno de Dina Boluarte y continuada por el de José Jerí, instalado en el poder tras la defenestración de su antecesora. Una propaganda que proscribe el derecho a ganar las calles y alienta el gatillo fácil.
La gran digitadora del poder en aquella coyuntura, Keiko Fujimori, hoy profundiza la política de impunidad diseñada en el Congreso por su ayayero y portavoz Fernando Rospigliosi. En estos días, con las facultades delegadas, se abre paso a nuevas leyes para blindar el gatillo fácil. Una devuelve capacidades operativas a la Dirección Nacional de Inteligencia, lo que facilitaría matar mediante operaciones encubiertas, como en los tiempos de Vladimiro Montesinos. La otra permite declarar “grupos hostiles” al margen del derecho internacional a los que se podría disparar como en una guerra. Se declara hostil a cualquier grupo de manifestantes y bala con ellos. Así de simple, así de siniestro.
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EDICIÓN 803 - AÑO 17
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