Desastre en el agro
Los ajos han empezado a pudrirse en el valle de Camaná por el exceso de lluvias que cae desde septiembre. En la chacra de la familia de Nérida Ircañaupa, apenas esperan rescatar una parte mínima de la cosecha.
Los sembríos de ajos han empezado a pudrirse en el valle de Camaná. El 21 de septiembre, mes de temporada seca, cayó un aguacero de 10 horas seguidas. Y después siguió lloviendo. Nérida Ircañaupa ha decidido adelantar la cosecha de noviembre. “Estamos tratando de salvar algo”, cuenta. Su familia está endeudada con créditos que difícilmente podrá pagar.
Alquilaron dos hectáreas y media de chacra e invirtieron cerca de S/100,000 en la siembra de ajo. El cálculo era recoger 37 toneladas para venderlas a unos 6 soles el kilo. La inversión se ha convertido en pesadilla. Con suerte podrán rescatar el 40% de la producción para rematarla a un sol el kilo porque lo poco que se ha salvado no se desarrolló completamente. Si fuera así, juntarían 15 mil soles.
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EDICIÓN 803 - AÑO 17
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