"Una de las víctimas que Brown pudo entrevistar contó que Trump la violó cuando tenía solo 13 años" Daniel Espinosa

OPINIÓN

La mugre de Epstein salpica a Trump


Donald Trump con su entonces novia, Melania Knauss, y Jeffrey Epstein con Ghislaine Maxwell en el Club Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, en febrero de 2000. (Davidoff Studios Photography/Getty Images).

Faltando a una de sus promesas de campaña fundamentales, Donald Trump les acaba de decir a millones de sus seguidores que se olviden de las investigaciones relacionadas a Jeffrey Epstein, el pederasta que –según versiones oficiales que nadie cree– “se suicidó” en 2019. Epstein encabezaba una red de chantaje sexual con fines políticos. El actual inquilino de la Casa Blanca y muchísimos otros poderosos estarían íntimamente enredados en dicha trama.

Trump está echando tierra sobre el caso Epstein dos meses después de que su ministra de justicia, Pamela Bondi, señalara que había “decenas de miles de videos” de los abusos del pederasta, a los que se refirió como “pornografía infantil”, material que estaría en posesión del FBI (AP, 01/07/25). Estos videos y otras evidencias –que incriminarían a decenas o cientos de pederastas y abusadores sexuales de élite– también fueron suprimidos por el gobierno demócrata de Joe Biden.

Según la mitología del movimiento “MAGA” –siglas del eslogan “Make America Great Again”–, Trump sería una suerte de líder mesiánico que llegó al poder para “drenar el pantano” de la corrupción política yanqui, dominada por pederastas asociados al Partido Demócrata. Por eso, al negarse a revelar los secretos de Epstein –uno de los monstruos de ese pantano–, el republicano ha defraudado y enfurecido a muchos de sus seguidores más fieles, suscitando una revuelta entre sus bases.

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