"Fueron de varias nacionalidades, tenían mucho dinero y sumaron el centenar" Ybrahim Luna
Cazando en Sarajevo
Ezio Gavazzeni, el periodista que volvió a tirar del ovillo.
“El hombre es un lobo para el hombre”, es la frase del comediógrafo romano Plauto que popularizó el filósofo inglés Thomas Hobbes en el siglo XVII. Desde entonces, y con ciertas variaciones gramaticales, ha tenido un sinfín de interpretaciones que se han adecuado a los capítulos más oscuros de la humanidad, desde los cotidianos hasta los históricos. Uno de esos capítulos fue el “Sitio de Sarajevo” por parte de las tropas serbias en los años 90. El asedio, que duró casi cuatro años (1992 a 1996: 1,425 días), es considerado uno de los más prolongados en la historia de la guerra moderna y costó unas 12 mil vidas, entre militares y civiles. Murieron 1,601 niños.
A inicios de los 90, en la República Federativa Socialista de Yugoslavia, constituida por Eslovenia, Croacia, Serbia, Montenegro, Macedonia y Bosnia-Herzegovina, empezaban a recrudecer los conflictos internos entre serbios y bosnios por un creciente nacionalismo y diferencias étnicas. En abril de 1992, tras un referéndum, Bosnia (con su capital Sarajevo) declara su independencia (apoyada y reconocida por Estados Unidos y Europa). Los habitantes serbios de Bosnia desconocieron la independencia y las iniciales escaramuzas escalaron hasta el asedio militar de la ciudad desde las colinas cercanas. Sarajevo fue bloqueada y bombardeada por las fuerzas serbobosnias y yugoslavas, y los francotiradores tomaron protagonismo. En medio de este conflicto se dieron los ‘safaris humanos de occidente’, un caso revelado –en realidad desempolvado– por el periodista italiano Ezio Gavazzeni, con declaraciones en primicia para el diario italiano “La Repubblica”.
El escritor y periodista Ezio Gavazzeni, de 66 años, denunció ante la fiscalía de Milán el oscuro negocio de la cacería humana durante el asedio de Sarajevo. En enero de este año presentó un paquete de pruebas y otro, que incluye el testimonio de un exoficial de inteligencia bosnio, en octubre, con lo que la fiscalía abrió oficialmente la investigación. Gavazzeni ha declarado que la intención original era escribir una novela y luego un libro de no ficción, pero que por consejo de sus amigos y de dos abogados curtidos en temas internacionales, como Nicola Brigida y Guido Sabini, optó por la vía legal. Lo que más le sorprendió a Gavazzeni durante sus dos años de investigación fue que ya existiesen antecedentes claros, como declaraciones y reportajes de los años 90 de personas jactándose de sus asesinatos, y nadie hizo nada.
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EDICIÓN 760, NÚMERO 16
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