“Yo quería que Bukowski fuera independiente, y murió siendo millonario”. Ybrahim Luna
Un borracho ficticio
John Martin, el legendario editor de Charles Bukowski, falleció en junio del año pasado a los 94 años. Como parte de su legado, nos dejó una entrevista que concedió en 2014 a la revista “Vice” en la que revela una dimensión diferente –menos maldita– de su cómplice y amigo, “el viejo indecente” de Los Ángeles.
A mediados de los años sesenta John Martin se topó con las precarias ediciones de poesía que un novato Bukowski repartía entre amigos y algunos admiradores. Eran cientos de ejemplares con pocas páginas. Martin le compró a Bukowski cuatro poemas a 30 dólares cada uno para una edición especial. Bukowski ya había publicado algunos relatos y columnas en revistas independientes, pero ante la imposibilidad de vivir de la literatura se había ‘jubilado’ prematuramente para ejercer durante una década todo tipo de oficios (en una fábrica de comida para perros, por ejemplo), que intercalaba con algunas noches en las bancas de un parque o en un hospital por una úlcera sangrante.
Martin reconoció el talento del poeta y le hizo la ya famosa propuesta de un sueldo vitalicio de 100 dólares mensuales (casi la mitad de lo que ganaba en la oficina de correos) por todo lo que escribiese. Martin fundó la editorial Black Sparrow con la fe de que Bukowski se convirtiese en el nuevo Walt Whitman: “Creía tanto en él, como él creía en sí mismo”.
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EDICIÓN 764, NÚMERO 16
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