"Nos están forzando a elegir un Senado que más del 90 por ciento de peruanos rechazamos en las urnas" Pedro Francke
Estas elecciones no serán democráticas
Dionisio Romero Paoletti: ahora podría entregarle a Keiko Fujimori, de manera legal, hasta 13 millones de soles gracias a la ley dada por este Congreso.
Hay varias razones para señalar a estas elecciones como muy poco democráticas. Una importante es que vivimos bajo una oligarquía, es decir, un gobierno dominado por un reducido número de empresas y personas coaligadas. Desde que este Congreso mafioso tomó el poder en diciembre del 2022, ha actuado al servicio de los monopolios y grandes corporaciones enriqueciendo aún más a sus dueños. Además, ha cambiado las reglas para asegurar que tras estas elecciones ese bloque económico siga controlando las leyes en su favor.
Recordemos algunas de las principales medidas económicas de este Congreso mafioso. Regalaron 20 mil millones de soles a las grandes agroexportadoras con una exoneración de impuestos y han frenado las acciones de fiscalización laboral indispensables en favor de derechos básicos de los trabajadores. Aprobaron exoneraciones tributarias regalonas para grandes empresas en diversos sectores. Bloquearon nuestra propuesta para cobrar impuestos justos a las transnacionales mineras, que ahora tienen sobreganancias realmente gigantescas gracias a que el precio del cobre está por los cielos. Impidieron que el Banco de la Nación pudiera hacer competencia a los grandes bancos y así pusiera presión sobre las tasas de interés excesivas que cobran a las pymes. Aprobaron una reforma de pensiones en beneficio de las AFP, y aunque la protesta juvenil logró que retrocedieran en su ley que obligaba a los independientes a darles su dinero, han mantenido a los trabajadores encadenados a este sistema abusivo que saca cientos de millones anuales en comisiones.
Este Congreso gobernante viene dominado por Fuerza Popular de Fujimori, Alianza para el Progreso de Acuña, Renovación Medieval de López Aliaga, Perú Libre de Cerrón y Somos Perú de Jerí. Ese pacto mafioso aprobó un paquete de medidas pro crimen que dificulta perseguir y encarcelar a las bandas extorsionadoras, al extremo que una de esas leyes impide considerar a esos partidos como las organizaciones criminales que son. Estos partidos, junto a otras bancadas congresales, al mismo tiempo que regalaban miles de millones a los grandes monopolios y grupos corporativos, daban leyes permitiendo reabrir las estafas de las universidades-bamba, repartían dinero del presupuesto público a los congresistas y sus allegados y permitían la corrupción expresada en los Rolex de Dina y el Chifagate de Jerí. De esta manera el bloque económico que concentra poder y riquezas, dominado por grandes mineras, agroexportadoras y bancos, se ha asociado estrechamente con el entramado de congresistas mafiosos que hoy controlan el poder político.
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EDICIÓN 767, NÚMERO 16
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