"El domingo las calles estaban infestadas de gases lacrimógenos" Pedro Casusol

OPINIÓN

Fascismo americano


Diez disparos contra un hombre que se encontraba reducido y desarmado, mientras era golpeado brutalmente por una patrulla de ICE, la policía federal que actúa en la práctica como un ejército paramilitar bajo las órdenes de Trump. El hecho ocurrió el sábado pasado, en medio de una ola de protestas en Minneapolis, casualmente por el asesinato de Renee Good. La víctima esta vez fue Alex Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años, enfermero, cuyo crimen fue defender a una mujer que soplaba un silbato.

Se ha vuelto común que, junto al rechazo que genera la aparición de la policía fronteriza en cualquier esquina o suburbio estadounidense, los vecinos alerten a la comunidad con silbatos para que la gente se ponga a buen recaudo. Pues bien, a eso de las 9:00 a.m. de aquel sábado, una mujer que tocaba uno de estos artilugios fue empujada y agredida con gas pimienta por un matón de ICE. Alex Pretti se encontraba grabando todo con su celular cuando intervino para defenderla, pero los agentes lo tumbaron y se le vinieron encima, golpeándolo incluso boca abajo, con la cara aplastada contra la acera.

Luego, una ráfaga de diez disparos en un lapso de cinco segundos. Pretti, quien trabajaba al momento de su muerte en un hospital para veteranos, fue violentamente acribillado luego de que uno de los agentes encontrara en su chaqueta un revólver. Poco importaba que tuviera licencia para portar armas en un país donde todos portan armas. Pretti fue ejecutado extrajudicialmente mientras estaba inmovilizado y desarmado. Solo cuando el cadáver se encontraba tendido sobre el asfalto congelado, los encargados de hacer el trabajo sucio se pusieron a gritar que el sospechoso “tenía un arma”.

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