Lo que más temen los dueños de la gran prensa es cualquier viento reformista Daniel Espinosa

OPINIÓN

Un aparato de comunicación canalla


En una columna publicada aquí en febrero (“La prensa hegemónica en guerra electoral”) adelantamos que, si acaso pasaba a segunda vuelta un candidato que amenazara el statu quo neoliberal, el sesgo de la gran prensa adquiriría tintes grotescos: la desesperación por impedir la llegada al poder de un antisistema barrería, una vez más, con cualquier rastro de decoro.

Lejos de tratarse de algo difícil de pronosticar, la conducta de los medios corporativos peruanos en elecciones ya ha sido analizada al detalle por expertos que, precisamente debido a sus posturas críticas, jamás aparecen en la televisión y los diarios. Eso limita enormemente su capacidad para llegar a un público masivo que ya debería estar listo para escuchar sobre iniciativas de reforma que transformen ese aparato de comunicaciones –cada vez más descarado en su propaganda– en un instrumento genuinamente democrático.

Cuatro meses después de publicada la columna mencionada en el primer párrafo, un candidato antisistema disputa la presidencia y la gran prensa ha vuelto a las andadas: se quitó las caretas del pluralismo y la imparcialidad, entrando con la pierna en alto a la guerra cognitiva.

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