"La celebración se ha llevado a cabo contra viento y marea" Ronald Gamarra
Una fiesta nada ingenua
La marcha por el Día Internacional del Orgullo el 27 de junio en Lima.
Hay días en que una ciudad entera cambia de idioma. El sábado 27 de junio, Lima habló en colores: el arcoíris cubrió avenidas acostumbradas al gris del tráfico y la desconfianza, y por unas horas la calle dejó de ser el territorio disputado por el miedo para convertirse en lo que siempre debió ser, un espacio común. No fue una fiesta ingenua. Fue una multitud que sabe, porque lo ha aprendido a fuerza de golpes y de espera, que la alegría también puede ser una forma de resistencia, quizás la más difícil de todas.
La mayor manifestación popular celebrada en las calles de Lima este año ha sido la marcha por el Día Internacional del Orgullo, organizada por los colectivos que integran la comunidad LGTBI+, con el apoyo de la sociedad civil que respalda su reclamo por la dignidad, la igualdad de derechos, la justicia y la democracia sin discriminación. La jornada significa una poderosa reafirmación de la vigencia de un movimiento social que ya ocupa un espacio conquistado con esfuerzo y perseverancia, a lo largo de varias décadas de lucha contra los arraigados prejuicios reaccionarios.
Esta movilización ha convocado, largamente, más gente que cualquiera de las manifestaciones realizadas durante la campaña electoral de este año 2026. Los partidos, desprestigiados y faltos de credibilidad, en muchos casos se vieron obligados a convocar mítines en lugares cerrados, casi de manera clandestina, y en algunas ciudades ni siquiera pudieron presentarse, pues la población solo les deparaba desprecio y repudio. Keiko Fujimori ya hubiese querido tener una manifestación tan grande, entusiasta y esperanzada como la que celebró el colectivo LGTBI+, pero nunca logró acercarse a esa dimensión del apoyo popular.
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EDICIÓN 789, NÚMERO 17
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