REPORTAJE

El río hablador ahora grita

Ricardo Velazco
Dina Boluarte fue a La Atarjea a buscar una foto. Lo que no dijo es que la planta de tratamiento que se está construyendo requerirá de un presupuesto adicional de emergencia para ser eficiente. Y es que la contaminación industrial del Rímac se ha agudizado.

A pesar de los cuestionamientos, Dina Boluarte no dudó en visitar la semana pasada las obras de la nueva planta de tratamiento para hacer autobombo de su gestión. (Foto: Presidencia)

Dina Boluarte fue en busca de popularidad a la planta de tratamiento de aguas residuales que se está construyendo en La Atarjea. Desde allí anunció que se trata de la más moderna de Sudamérica. Lo cierto es que la obra de 757 millones de soles resultó un fiasco y ahora se requiere invertir otros 300 millones más para que no termine en un elefante blanco.

En el 2017 Sedapal firmó un contrato con la consultora alemana GKW Consult y la peruana Lahmeyer Agua y Energía para que diseñaran una nueva planta de tratamiento de aguas residuales del Rímac. El informe técnico está listo desde el 2019.

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