Reportaje

Carnes de cañón

JULIO ROSPIGLIOSI
Miguel Ángel Requejo entró con camioneta y todo al restaurante “El Charrúa”. Después simuló llorar ante el juzgado. Ahora está legítimamente preso. Y esta es su historia.

Así terminó “El Charrúa” luego de la arremetida criminal de Miguel Ángel Requejo. Su intención fue atropellar a los comensales.

“Miguel Ángel es un tipo que, antes de comer, reza; antes de viajar, reza. Es una persona desprendida. No es el monstruo que ha pintado la prensa”, dice Luis Gómez Piedra sobre su amigo Miguel Ángel Requejo Astochado (51), el sujeto que el pasado 2 de julio empotró su camioneta contra el restaurante El Charrúa. El objetivo eran cuatro comensales con los que minutos antes había tenido una gresca. 

Los amigos que abogan por el empresario que purga prisión preventiva arguyen que todo empezó con un insulto racista que le lanzaron a Requejo. Pero las imágenes desmontan la versión. Un video grabado por una comensal es bastante elocuente sobre lo que ocurrió dentro del local minutos antes de ser devastado por Requejo al volante. Y su historial violento tampoco lo perfila como un devoto cristiano que suele poner la otra mejilla.

Desbloquea esta y más noticias exclusivas.
Suscríbete ahora para obtener acceso ilimitado.