Reportaje

El metro que medía 8 millones

JULIO ROSPIGLIOSI
La corrupción del segundo alanismo –ese que la derecha tanto aplaude– quedó desnudada con las sentencias que dio hace unos días el Cuarto Juzgado Penal de la Corte Superior Nacional.

Jorge Luis Cuba Hidalgo fue sentenciado a 21 años y ocho meses de prisión. Está prófugo.

El metro de Lima, la obra estrella de Alan García, se concibió en reuniones subrepticias, despachos privados, hoteles de lujo y paraísos fiscales. El objetivo fue favorecer a Odebrecht, una de las empresas brasileñas que durante años y sucesivos gobiernos canjeó contratos por coimas. Ocho años después de abrirse la investigación el Poder Judicial emitió la primera sentencia sobre el escándalo del tren. La resolución de casi 400 páginas contiene decenas de testimonios que confirman el espíritu cutrero de la gestión aprista con el entonces viceministro Jorge Luis Cuba Hidalgo como protagonista.

“En este caso, todos los testigos han declarado. Tanto nacionales como extranjeros. Y todos ubican al señor Cuba como una figura central en estos actos”, dice José Domingo Pérez, fiscal del caso Lava Jato.

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