Baja policía
Hilda Aranda Vega y Reynaldo Quispe Gonzales cuidan a su hijo Roger, quien desde el accidente depende totalmente de ellos. El suboficial de 25 años solo puede pronunciar algunas palabras. (FOTO: César Zamalloa/H13)
El suboficial de la Policía Roger Quispe Aranda había pedido permiso para salir antes de hora. Quería matricularse en unos cursos de la Escuela de la Policía de Chorrillos porque su mayor sueño era convertirse en oficial. No llegó a terminar el turno. El agente Quispe cayó por una ventana del segundo piso mientras cumplía con la orden de limpiar la comisaría. Desde entonces el joven de 25 años vive postrado a causa de un daño neurológico severo. Y en la Policía se desentendieron.
Eran poco más de las 10 de la mañana del martes 19 de agosto cuando a los agentes de la comisaría de Pamplona II, en San Juan de Miraflores, les entró un mensaje al WhatsApp. Era de la capitana Lisset Quispe Rafael. Les ordenaba limpiar las instalaciones policiales. Nadie se sorprendió, era habitual que les mandaran hacer trabajos de limpieza.
Desbloquea esta y más noticias exclusivas.
Suscríbete ahora para obtener acceso ilimitado.
|
EDICIÓN 760, NÚMERO 16
|
|
Suscribirme ahora
|