INFORME

El mundo según Trump

Elia Y. Diz
La sentencia es clara: “Este hemisferio es nuestro”. Harto de un patio trasero eventualmente ruidoso, el conservadorismo militar de Washington ha decidido tomar lo que considera suyo y obtener la complicidad de las élites latinoamericanas

Más de 150 aeronaves tomaron el cielo caraqueño el sábado 3 de enero. Las primeras bombas norteamericanas cayeron a la 1 y 55 de la mañana. (FOTO: AFP vía redes sociales)

Las luces de Caracas se apagaron poco antes de las 2 de la mañana. Los radares militares habían dejado de funcionar. Entonces, en el horizonte aparecieron los primeros helicópteros de combate, escoltados por aviones de reconocimiento y por bombarderos. Más de 150 aeronaves tomaron el cielo caraqueño. Era la 1:55 a.m. cuando las bombas norteamericanas empezaron a caer.

“Parecía un terremoto. Estábamos durmiendo tranquilos cuando la casa empezó a vibrar y vibrar. Se fue la luz, entonces me asomé por la ventana y vi los cohetes pasar”, cuenta una civil que vive en un vecindario situado frente a Fuerte Tiuna, el complejo militar más grande del país, en Caracas. “Arriba mío estaban esos bichos negros y enormes. Eran los helicópteros”, narró la mujer frente a la cámara de Tele Sur.

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