Remate fallido
Juan Sánchez Noriega (19) ingresó al área de UCI con el objetivo de inyectar el líquido letal a Jarwis Castillo.
El silencio de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Regional de Trujillo se quebró de repente. “¡Lo quieren matar!, ¡lo quieren matar!”, gritó la familiar de un paciente. El sicario Juan Sánchez Noriega (19), haciéndose pasar por personal médico, había ingresado a la sala para rematar el trabajo. La víctima, Jarwis Castillo Castro, había sobrevivido a un atentado nueve días antes.
“El sicario, vestido con indumentaria médica, tenía una jeringa con un líquido nocivo. El objetivo era inyectárselo y matarlo”, confirma el general Franco Moreno Panta, jefe de la Región Policial La Libertad. El líquido era morfina en cantidad suficiente como para producir un paro respiratorio fulminante.
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EDICIÓN 776, NÚMERO 16
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