¡Empatados!
Con poco margen para crecer, Roberto Sánchez y Keiko Fujimori se verán obligados a cambiar el tono y la estrategia para atraer a quienes hoy no quieren a ninguno.
La segunda vuelta se definirá por el rechazo. Keiko Fujimori y Roberto Sánchez llegan empatados en las dos primeras encuestas sin que ninguno supere con claridad el tercio del electorado. En ese escenario, el resultado dependerá de quién logra ser percibido como el “mal menor”.
No es la primera vez. En las últimas tres elecciones el país ha llegado al balotaje con la misma lógica: elegir a quien genera menos rechazo. Es decir, el “sida” o el “cáncer terminal”, como lo describió alguna vez el novelista Mario Vargas Llosa. Esta vez esa dinámica se repite con más fuerza.
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EDICIÓN 780, NÚMERO 17
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