"Ocultemos la debacle y maquillemos al Perú para APEC, fue la orden" Roberto Ramírez Manchego
Negocios sobre ruinas
No reclames por tus muertos porque el Perú no puede parar. Ese es el lema de quienes nos desgobiernan. La señora que levita en palacio nos instó a ser los mejores anfitriones de APEC y desde el premierato pidieron crear un clima de paz y seguridad para los visitantes.
Avalando esa muestra de cinismo, una portátil de gobernadores regionales más un conglomerado de oportunistas se unieron al pedido. No se lo exigieron al ministro del interior, el incompetente que no se inmuta cuando un bus de transporte público se convierte en una ambulancia o cuando una pollería se vuelve un matadero. No. La exigencia fue para la ciudadanía. Que los deudos callen, que los familiares de las víctimas de criminalidad no protesten y que los extorsionados se las arreglen como puedan. Ocultemos la debacle y maquillemos al Perú para APEC, fue la orden. Un troll de la ultraderecha, hermanado moralmente a los anteriores, lo resumió: los trapos sucios se lavan en casa.
Luego del discurso se materializó la dictadura: encerraron a los escolares, se zurraron en la economía de los trabajadores y le otorgaron impunidad a la policía para ejercer represión.
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EDICIÓN 709 - AÑO 15
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