"Su cuerpo, enterrado de cabeza en la playa “El Pinar”, sería encontrado en 1995" Daniel Espinosa
El hombre de la cocaína y el gas sarín
Eugenio Berríos y su esposa fotografiados en Santiago de Chile en 1989.
El 30 Festival Internacional de Cine de Lima proyectó el largometraje chileno-uruguayo “Cocaína negra”, dirigido por Cristóbal Valenzuela. La cinta reconstruye la vida y muerte de Eugenio Berríos, químico de profesión y agente de la policía secreta de Pinochet –la DINA–, sirviéndose de cintas de audio que el mismo Berríos grabó para registrar su vida cotidiana, incluyendo descripciones de los procedimientos químicos mediante los cuales producía cocaína “negra” (cocaína mezclada con cobalto o carbón con el fin de hacerla indetectable) y hasta el letal gas sarín.
“Cocaína negra” es un documental de una comicidad tan grotesca como deliberada. Sabemos que su carácter cómico es deliberado (como cuando los audios son dramatizados por actores que sincronizan el movimiento de sus labios con las voces reales de Berríos y sus ocasionales interlocutores) porque el filme abre con esta frase de Hannah Arendt:
“Lo horrible no solo puede ser ridículo, sino francamente cómico”.
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EDICIÓN 794 - AÑO 17
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