"Nunca fue la defensora del sistema democrático que decía ser" Daniel Espinosa
Últimos crímenes de la gran prensa
Tomoko Akane, presidenta de la Corte Penal Internacional, sancionada inmoralmente por Washington.
No importa cuánto se disfuerce ni qué poses asuma para intentar distraer a los cada vez menos numerosos incautos: la prensa corporativa nunca fue la defensora del sistema democrático que decía ser. Su rol, que en otros tiempos ocultó mejor, siempre fue el de relacionista público de un sistema político-económico que enriquece de manera desmedida a sus dueños y a los dueños de las compañías anunciantes, que en estos tiempos de hiperconcentración de la riqueza y la propiedad resultan siendo los mismos.
Los últimos crímenes de la gran prensa se presentan en la forma de omisiones irresponsables y actos de grosero encubrimiento como los que listamos a continuación.
El primero y más importante de estos crímenes ha consistido en ocultarle a sus audiencias la demolición flagrante de los organismos internacionales que velan por el derecho internacional y los derechos humanos. En los diarios brillan por su ausencia los informes, los comentarios editoriales y las columnas de opinión que denuncien –solo por citar el ejemplo más escandaloso– el sostenido ataque que países como Estados Unidos e Israel vienen llevando a cabo contra la Corte Penal Internacional (CPI), cuyos jueces y fiscales llevan más de una década siendo sancionados, amenazados y espiados por los gobiernos de ese par de naciones renegadas y sus agentes de inteligencia.
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EDICIÓN 795 - AÑO 17
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