"Los gobiernos sucios siempre atacan a la prensa independiente" Paco Moreno
Saliendo por la tangente
Caricatura de Carlín publicada en “La República” el jueves 27.
Una de las reglas de oro del periodismo es incomodar al poder. Sin embargo, los programas dominicales de televisión de este país de infortunios giraron sus cámaras para otro lado, pusieron sus micrófonos a otros personajes, forzaron temas refritos y ampliaron notas intrascendentes con el claro objetivo de no irritar a Keiko Fujimori. En todo caso, no irritarla más porque ella seguramente ardió de ira al enterarse de que este semanario había revelado fotos del sábado 11 de julio por la tarde y datos de su amigo íntimo “Gerardo”, con quien la pasaba muy bien en el exclusivo spa Tomyko de Santa Catalina.
No tocar temas que puedan molestar a Keiko Fujimori parece ser parte de la línea editorial de aquellos dominicales, y este rasgo de la prensa tradicional nos recuerda a ese periodismo ofidio que acompañó, avaló, escondió y calló las fechorías y barbaridades que hacían el padre y el “tío” de quien hoy hace “tiktoks” distractivos, inclusive en Palacio de Gobierno.
Keiko Fujimori intentó presentar el reportaje “El amigo íntimo de la presidente” como un asunto de farándula, como un caso sentimental, cuando su contenido plantea una serie de interrogantes que exigen sus respuestas: ¿Por qué llamaba “Gerardo” al argentino Damián Valenzuela Mayer?, ¿desde cuándo conoce a este hombre de negocios?, ¿cuánto le pagó Fuerza Popular por sus asesorías durante su campaña?, ¿si no le pagó nada Fuerza Popular, a cambio de qué la ayudó con sus consejos?, ¿lo hizo gratis?, ¿el argentino le habló sobre su interés en alguna licitación?, ¿para qué ha venido al país al menos 11 veces?, ¿cuáles son los negocios de Damián en el Perú?
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EDICIÓN 795 - AÑO 17
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