OPINIÓN

"La delegación de facultades existe para la urgencia acotada, no para gobernar por decreto con la chequera de otro" Ronald Gamarra

El único golpe


Keiko Fujimori: habla de paciencia por agotarse quien se reclama heredera de un gobierno golpista.

Hay frases que un gobernante debería evitar por simple pudor genealógico. Esta semana, la presidenta Keiko Fujimori aseguró que el único golpe que dará su gobierno será contra la criminalidad, y advirtió al Congreso que está poniendo a prueba su paciencia. Dicha por la hija del hombre que un 5 de abril disolvió el Congreso por televisión y sacó los tanques a la calle, la promesa es una confesión involuntaria. En esa familia, la palabra golpe nunca ha sido del todo metafórica, y la paciencia con los contrapesos siempre ha tenido fecha de vencimiento.

La paciencia en cuestión se agota ante el pedido de delegación de facultades legislativas: 120 días para legislar en ocho materias que, desagregadas, suman 66 medidas y, según el predictamen de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, más de un centenar de asuntos distintos. Seguridad, cárceles y migraciones, pero también tributos, minería, empleo, vivienda y la reorganización de todo el Ejecutivo. No es una delegación: es una mudanza. El gobierno quiere llevarse a Palacio la mitad del mobiliario del Legislativo y promete devolverlo en cuatro meses, en buen estado.

Cuando estas líneas lleguen al lector, la comisión ya habrá votado el predictamen que recomienda archivar la solicitud, y quizá la historia haya dado otra vuelta. La bancada oficialista, por lo pronto, respondió con una moción de censura contra la presidenta de la comisión: así entiende el fujimorismo la deliberación. El resultado cuenta, pero pesa menos que lo que el debate dejó al descubierto. Porque el pedido, leído con atención, no es un catálogo técnico. Es un programa.

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