"Allí está el número más alto de niños muertos, amputados y huérfanos, así como de periodistas y miembros del personal médico asesinados en este milenio" ISAAC BIGIO
Por la vida, no por la muerte
Mientras los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, del documental NAZA, se convirtieron en los realizadores más ovacionados de la historia del Festival de Cine de Venecia —el más antiguo del mundo—, Benjamín Netanyahu, al igual que en 2025, volvió a ser el orador más repudiado en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nuevamente, esta quedó semivacía antes de que comenzara a hablar. Encima, tuvo el atrevimiento de insultar como “cobardes” a quienes se retiraron.
Según Daniel Levy, exresponsable de las negociaciones palestino-israelíes durante dos gobiernos israelíes, urge reconstruir una convivencia pacífica árabe-hebrea, acabando con el apartheid, las limpiezas étnicas y las masacres. Para él, la mayoría de los dos millones de judíos de Nueva York —metrópolis anfitriona de la ONU— prefiere a su alcalde, Zohran Mamdani, quien acusa a Israel de cometer genocidio, antes que al primer ministro israelí. Netanyahu es, además, el primero sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad que ha pronunciado un discurso desde esa tribuna.
Netanyahu demostró el extremo aislamiento y descrédito internacional al que ha conducido al Estado que dirige. Reservó sus mayores elogios para Trump, quien procura marcar ciertas distancias respecto de él. Aunque su presencia perjudica la imagen de su país, aprovechó la ocasión para hacer campaña electoral interna y presentarse, como ya hace en Israel, como el enemigo del inexistente bloque formado por Mamdani, Turquía, Irán y Hezbolá.
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EDICIÓN 800 - AÑO 17
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