OPINIÓN

Por defini"ción, toda agresión del “civilizado” es un acto defensivo" Daniel Espinosa

La versión de Hamás


Ilán Pappé: el gran historiador judío vuelve a decir la verdad.

La propaganda sataniza y deshumaniza al enemigo oficial hasta lograr que cualquier iniciativa de exponer su versión de los hechos, versión que, naturalmente, tiene o debería tener su lugar, se convierta en tabú. Así, por obra de la propaganda, el malo designado se vuelve tan perverso, tan ruin, que la sola idea de que exprese su posición produce arrebatos de indignación en el propagandista y el resto de la cohorte dedicada a moldear la opinión pública.

Durante el primer año y medio del genocidio gazatí, nuestros lectores seguramente lo recuerdan, muchos programas de noticias y comentario político de Occidente iniciaban sus entrevistas sobre los ataques del 7 de octubre y la posterior retaliación israelí sometiendo a sus invitados y panelistas a esta pregunta de rigor: “¿Condena usted a Hamás?” (la pregunta: “¿Condena usted a Isreal?”, era y sigue siendo inconcebible). El que no contestaba afirmativamente era inmediatamente descalificado. 

Esta forma de censura sutil, que convierte la posición del enemigo en algo impronunciable, se consigue con mayor facilidad cuando los crímenes atribuidos al malo designado son presentados como excepcionalmente atroces. De ahí partió la necesidad de inventar que Hamás “quemó bebés israelíes en hornos” durante los ataques del 7/10/23, o que “usó la violación sexual como táctica de guerra”, acusaciones repetidas hasta el cansancio por la gran prensa a pesar de que nunca existieron evidencias para comprobarlas.

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