OPINIÓN

¿Qué puede haber pensado Buk"ele al ver a la hija del admirado dictador tan perdida?" Juan Manuel Robles

Bochorno sin salvador


Patética imitación del “modelo bukelista”. Ocurrió en el penal El Milagro, de Trujillo, y fue una orden expresa de Keiko Fujimori.

La reciente visita de Keiko a Nayib Bukele ha sido un bochorno y una gran derrota moral. La mandataria no ha tenido problemas en mostrarse como una novata, ávida de respuestas, soluciones e ideas para lidiar con la inseguridad ciudadana y el crimen. Bukele, por supuesto, no es idiota. Olió la situación. Alguna vez me contaron que un chef peruano muy famoso pedía, como requisito para dar entrevistas, que no le mencionaran aquellos proyectos suyos que habían fracasado. Lo que hizo Bukele, de imagen exitosa, al pincharle el globo a Keiko, tiene algo de ese espíritu. Siendo distante, el salvadoreño hace algo astuto: zafarse de cualquier asociación con Keiko Fujimori, porque intuye que ella fracasará estrepitosamente. Hay que cuidar la marca.

—Copiar nuestro modelo no tendría sentido —dijo mirándola comprensivamente.

Es una derrota moral no solo por ese bajón, sino porque Keiko es hija de Alberto Fujimori, el hombre que hizo a inicios de los noventa lo que Bukele empezó a hacer en el 2019 en su país. Fujimori siempre fue el gran referente. Las comparaciones con el peruano han estado allí desde el inicio del ascenso del salvadoreño: los encarcelamientos masivos gracias a leyes de excepción, el empoderamiento de una cúpula militar, las agresiones al Parlamento y la utilización de los logros para forzar un cambio constitucional y perpetuarse en el poder son puntos en común referidos por entusiastas seguidores y también detractores. La eficiencia soñada de la derecha —esa que minimiza las violaciones a los derechos humanos— tiene hoy el nombre de Bukele como tuvo el nombre de Fujimori (sí, Fujimori también aparecía en la prensa internacional como un fenómeno).

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