REPORTAJE

La madre, la hija y la abuela

Shanna Taco Loaiza
La extorsión mató a tres generaciones de una familia. Sucedió en Coishco, Áncash. A Rosa Tapia le pedían 30,000 soles que ella no podía tener. Fue la primera en morir

Sala de la vivienda de la familia Tapia Sánchez, en el distrito de Coishco (Áncash). Tres generaciones de la familia fueron víctimas de la violencia.

El sicario encontró la puerta de la casa entreabierta y entró. En la sala, Rosa Tapia Sánchez ayudaba a su hijo con la tarea. A unos tres pasos, en el sofá, su hija adolescente y su madre, Juana Sánchez, veían la televisión. El pistolero preguntó por Rosa. La madre intuyó el peligro y mandó al niño a buscar un lápiz. El sicario empuñó el arma y abrió fuego una y otra vez sobre su víctima.

Elizabeth, de 13 años, se abalanzó instintivamente sobre su madre para protegerla. El sicario siguió disparando. La abuela trató de detenerlo. Y el victimario le disparó a la cabeza. Cuando el ruido de los balazos cesó, en el suelo yacían los cuerpos de la madre, la hija y la abuela.

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