REPORTAJE

El Niño en libertad

Adrián Sarria Muñoz
Lo sucedido en gran parte del norte del país es una prueba de la contumaz ineptitud con que nos “preparamos” ante la adversidad. Este es el resumen de una desgracia con epicentro en Trujillo.

Última imagen del proyecto en el río Chicama, tomada en enero de 2026, antes de su abandono tras la ruptura del contrato entre la ANIN y OHLA. Otra obra clave inconclusa.

En La Libertad conocen bien el fenómeno El Niño. Saben de su capacidad para arrasar con todo lo que encuentra a su paso. Lo padecieron los años 1983, 1998 y otra vez el 2017. Y lo volverán a sufrir en los próximos meses. Diez años después de El Niño Costero que inundó la ciudad de Trujillo, arrasó con los campos liberteños y ocasionó pérdidas multimillonarias, el evento climático volverá a encontrar las tareas sin hacer. Ninguna de las obras que se adjudicó para hacer frente a las lluvias e inundaciones después del desastre del 2017 estará lista cuando por las quebradas empiecen a bajar el lodo y las rocas.

El primero de agosto, a pocos días de haberse instalado la administración fujimorista, el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, anunció en RPP que dos obras de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) en La Libertad, ejecutadas en las quebradas San Ildefonso y San Carlos, se culminarían antes de acabado el año.

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