REPORTAJE

Aguas con cola

Shanna Taco Loaiza
Arca Continental Lindley, embotelladora de Coca-Cola, usa un acuífero que está en peligro y acudió a un juzgado para evitar pagar el servicio de monitoreo de aguas subterráneas

El pasado 4 de agosto Keiko Fujimori visitó la planta de Coca-Cola en Pucusana para anunciar una inversión de la multinacional por 1,000 millones de dólares.

Coca-Cola acaba de sellar un acuerdo con la presidenta Keiko Fujimori para ampliar su planta en el distrito de Pucusana, donde extrae agua de dos pozos ubicados en un acuífero en veda. Mientras anuncia su expansión amadrinada por la jefa de Estado, la multinacional se burla de Sedapal negándose a pagar por los servicios de monitoreo de aguas subterráneas y entrampando el pago en un juzgado.

“Resulta paradójico cómo una empresa opera justamente en el acuífero de Chilca, que tiene alertas de veda por el estrés hídrico que afecta la calidad del agua. Como empresa es un actor importante que está usando un recurso escaso y con más razón debería estar comprometida con la sostenibilidad de esa agua”, dice Mariel Mendoza, especialista en recursos hídricos.

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