REPORTAJE

Sobrevivientes

Adrián Sarria Muñoz
Les disparan a matar. A veces, sin embargo, fallan. Y entonces viene la pesadilla siguiente: quedarse con un pulmón dañado, inmóvil, con una bala que algún médico dejó. Esta es una historia de choferes bajo ataque

Eber Riqueros muestra la zona de su cuerpo donde permanece alojada la bala que recibió durante el atentado.

El destino del chofer Alfredo Toribio Espinoza se torció para siempre la noche del 9 de marzo cuando un sicario le disparó a matar y él sobrevivió al ataque. Lleva cinco meses postrado en una cama, a veces en casa y otras en el hospital. Tiene 48 años, esposa y cinco hijos.

“A veces él me dice: ‘Mejor me hubiera muerto y no hubiera hecho tanto gasto e incomodidad a la familia’”, cuenta su esposa, Fiorella Pisconte. Ella lo calma, le pide paciencia y le promete que no lo abandonará.

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