INFORME

Floro con púas

Rebeca Diz
La presidente peruana se quedó 5 días en Nueva York para dar un discurso temáticamente doméstico que interesó a muy pocos

Fujimori hablando en la ONU. Las sillas pobladas tenían las posaderas de sus ministros y acompañantes.

Cuando Keiko Fujimori entró al Salón de la Asamblea General de Naciones Unidas casi todas las butacas estaban vacías. La Jefa de Estado cumplió con el saludo de rigor, esbozó una mueca y dio el discurso inspirado en sus ideas. Dieciocho minutos para despotricar contra el sistema de justicia peruano, denunciar falta de disciplina en los colegios por culpa de una agenda supranacional y anunciar que seguirá adelante con la amnistía a policías y militares. Cinco días de tour por la Gran Manzana para autoplagiar cualquiera de sus mítines de campaña.     

Fujimori ha sido una de los dignatarios de la región que más tiempo se ha quedado en Nueva York. Sólo el presidente boliviano, Rodrigo Paz, la ha superado quedándose ocho días. El colombiano Abelardo de la Espriella envió a su vicepresidente y Lula se fue nada más terminar su aplaudido discurso.

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