REPORTAJE

Altura de miras

Ricardo Velazco
El nombramiento del abogado Alfredo Lozada como viceministro de Vivienda asegura el próximo faenón de las constructoras acostumbradas a especular con “el interés social”.

Viceministro de Vivienda y Urbanismo Alfredo Lozada. Hasta hace tres meses era el rostro mediático del gremio más importante de las inmobiliarias en Lima.

Los empresarios de la construcción, adictos al cuento de “la vivienda social” (VIS), se han instalado cama adentro en el Ministerio de Vivienda, con el madrinazgo del gobierno fujimorista que en agosto pasado puso al mando del Viceministerio de Vivienda y Urbanismo al abogado Alfredo Lozada Bonilla. Hasta julio de este año, Lozada se desempeñó como gerente institucional de la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (CODIP). Entrevistado para este reportaje, el viceministro niega que haya un conflicto de interés. “Yo no era vocero, era un empleado del gremio –dice Lozada–. No tenía ningún acto de dirección o administración. Conozco a cabalidad las funciones y si en alguna posibilidad existiera un potencial conflicto de intereses, lo notaría y evitaría”.  

Un poco difícil que Lozada pueda cumplir con su palabra sin caer en omisión de funciones. Una de las principales tareas será estar al mando del equipo de revisores urbanos, los mismos que les han permitido a las inmobiliarias zurrarse en las municipalidades y construir torres gigantes de departamentos donde la zonificación lo prohibía.

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