Salud, hermanitos
(INFOGRAFÍA: Paul Gibson).
El negocio de las clínicas privadas es, en realidad, de poderosos grupos empresariales que operan como pulpos y acaparan uno de los pocos nichos de mercado al que nunca le faltan clientes. Estos holdings, además de los centros de salud, tienen aseguradoras, laboratorios, centros de diagnóstico y, en muchos casos, también farmacias. Se trata de un modelo conocido como “integración vertical”, que en muchos países está explícitamente prohibido. En Perú ni siquiera se debate la necesidad de ponerle coto, a pesar de las denuncias que acumulan las aseguradoras, las clínicas y las farmacias en el Indecopi. Según un informe de la consultora “Total Market Solutions”, en el 2018 diecisiete de las grandes clínicas instaladas en el país facturaron 1,825 millones de soles. El 2020 será, sin duda, su gran año.
A la cabeza de la lista se encuentra el Grupo Breca, cuyo rostro más conocido es el de Álex Fort Brescia, presidente del holding. A este conglomerado empresarial pertenece “Rímac Seguros”, la compañía que controla la “Clínica Internacional”. Los Brescia fueron pioneros en lanzarse a probar fortuna en el negocio de la salud en Perú en 1997. Pero aquello no se trató de una aventura. La familia sabía que apostaba a ganador porque Fujimori acababa de promulgar una ley que permitía a los privados complementar los servicios de atención que brindaba EsSalud. Al engendro lo bautizaron como “Entidades Prestadoras de Salud” (EPS) y tuvieron todas las facilidades para incursionar en el mercado.
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EDICIÓN 496 - AÑO 11
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